Crema para untar de mantequilla o margarina: ¿cuál es más saludable?

Crema para untar de mantequilla o margarina: ¿cuál es más saludable?

El eterno debate entre mantequilla y margarina se complica por su impacto en la salud cardiovascular. Mientras la mantequilla es rica en grasas saturadas, la margarina, aunque ha evolucionado, sigue siendo un alimento ultraprocesado

En el interminable debate sobre qué untar en tu pan del desayuno, la mantequilla y la margarina han sido las protagonistas. Pero, ¿cuál es realmente la opción más saludable? Desglosar este dilema puede resultar tan complicado como esparcir cualquiera de estos productos sobre una tostada.

La mantequilla, un ingrediente básico en la dieta británica durante siglos, vio su popularidad disminuir a mediados del siglo XX cuando la margarina comenzó a ganar terreno. Este cambio se debió al creciente consenso en torno a las grasas saturadas y su asociación con problemas de salud. Sin embargo, décadas más tarde, el péndulo parece estar girando nuevamente hacia la mantequilla.

En Australia, por ejemplo, el consumo de mantequilla ha experimentado un repunte en los últimos años, desafiando la supremacía de la margarina. La confusión sobre la mantequilla, especialmente en lo que respecta a los tipos de grasas que contiene, podría ser una razón detrás de este cambio, según expertos en nutrición.

La mantequilla, elaborada a partir de la nata de la leche, es rica en grasas saturadas. Por otro lado, la margarina, un alimento ultraprocesado, se fabrica batiendo aceite con agua y otros ingredientes. Históricamente, la margarina solía contener grasas trans, asociadas con riesgos cardiovasculares. Aunque en la actualidad muchas marcas han eliminado estas grasas, persiste el debate sobre los efectos para la salud de ambas opciones.

Los estudios han demostrado que las grasas trans aumentan el colesterol LDL (el “malo”) y disminuyen el HDL (el “bueno”), lo que aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas. Sin embargo, los expertos advierten que la cuestión va más allá de simplemente evitar las grasas saturadas. La clave está en comprender la diversidad de ácidos grasos que componen las grasas saturadas y cómo afectan a la salud.

La investigadora Nita Forouhi, de la Universidad de Cambridge, ha descubierto que no todas las grasas saturadas tienen el mismo impacto en la salud cardiometabólica. Por ejemplo, los ácidos grasos saturados presentes en lácteos y pescados pueden tener efectos diferentes a los de la carne. Este hallazgo subraya la importancia de considerar el contexto alimentario en lugar de centrarse únicamente en los nutrientes individuales.

Además, la clasificación de alimentos ultraprocesados sugiere que la margarina, al ser un alimento ultraprocesado, podría estar asociada con peores resultados de salud que la mantequilla. Sin embargo, la falta de estudios a largo plazo complica la comparación directa entre ambos productos.

A pesar de esto, los expertos coinciden en que la elección entre mantequilla y margarina debe basarse en las necesidades individuales de salud y en el contexto de una dieta general equilibrada. Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados en general y optar por alternativas menos procesadas, como el aceite de oliva, puede ser beneficioso.

Más allá de la elección entre mantequilla y margarina, lo que importa es la calidad general de la dieta y el estilo de vida. Entender que los alimentos son más que la suma de sus nutrientes individuales es crucial para tomar decisiones informadas sobre la alimentación. Por lo tanto, la próxima vez que decidas qué untar en tu pan, recuerda que la respuesta puede estar en un enfoque holístico hacia la nutrición.

Por Ambar Román

Artículos relacionados

Deja tu comentario